Selwyn nombra cuatro límites que el discurso celebratorio de IA en educación rara vez reconoce: modelización estadística, daños a estudiantes de grupos en minoría o en desventaja, pérdidas por hacer la educación ’legible por máquinas’, y costos ecológicos.
De la denuncia del sesgo a la auditoría pedagógica: cómo convertir los sesgos de los modelos generativos en objeto de aprendizaje y no en error reproducido.