Tradición pedagógica anterior a la IA que entiende el pensamiento como una práctica que se desarrolla entre personas mediante preguntas, escucha, contraste y elaboración compartida, no en la recepción pasiva. Una actividad con IA puede incorporar preguntas que ayuden a revisar una posición, pero no equivale por ese hecho a un buen diálogo: este requiere interlocución humana, condiciones de escucha y una responsabilidad compartida por lo que se examina. El término orienta el Aprendizaje activo cuando el diseño crea esas posibilidades, no cuando solo añade una respuesta automática.
