Una estudiante prepara una explicación en línea, la contrasta durante una sesión presencial y después revisa su texto. El trabajo cambia de espacio, pero mantiene una pregunta y aprovecha lo que se produjo antes.
El aprendizaje híbrido (blended learning) conecta de manera deliberada momentos presenciales y en línea, síncronos y asíncronos. Cada momento utiliza o transforma lo producido en el anterior; no consiste solo en repartir contenidos entre el aula y una plataforma. Diseñar bien esa combinación exige decidir qué aporta cada entorno y cómo se relacionan las actividades.
Presencial y en línea describen el entorno; síncrono y asíncrono indican si las personas coinciden en el tiempo. Una videollamada es en línea y síncrona; un foro con plazos amplios es en línea y asíncrono. Son decisiones distintas. Tampoco existe un reparto obligatorio en el que la pantalla transmita información y el aula concentre el pensamiento crítico: en ambos entornos se puede explicar, debatir, practicar o revisar. Para diseñar una semana, conviene señalar qué producto se retoma al cambiar de momento y qué hará la persona con él; si el acceso o el horario impiden participar, una alternativa debe conservar esa posibilidad de contrastar y revisar.
Fuentes públicas y alcance:Blended learning: Uncovering its transformative potential in higher education — Marco de blended learning en educación superior; no prescribe un reparto fijo entre modalidades.
Para profundizar en el diseño de esa continuidad, continúa con Aprendizaje híbrido en la formación docente.
